Ya te he contado de dónde viene el aceite de aquí. Ahora la parte práctica: dónde lo compras, el de verdad.
Primera regla: nunca en el supermercado. El aceite de taggiasca de verdad lo compras en la almazara, directamente al productor, y casi siempre por lata: una lata de tres o cinco litros que te dura el año y cuesta menos, a igual calidad, que muchas botellas de estantería. La taggiasca da un aceite delicado, poco amargo, aromático; si buscas una garantía, apuesta por la DOP «Riviera Ligure».
Las almazaras familiares, en los valles detrás de Imperia, son el sitio adecuado. Muchas te abren las puertas, te dejan probar y venden directo: las encuentras aquí abajo, de Dolcedo al Valle Argentina.
Luego hay un caso aparte: los Fratelli Carli, en Oneglia. Es el aceite «comercial» de Imperia, el que encuentras en toda Italia, pero en el Emporio (con el Museo del Olivo al lado) compras el aceite, las conservas, el pesto y te llevas a casa también las cajas de regalo. Cómodo, fiable, y forma parte de la historia de esta ciudad.
¿El consejo, como local? Para la cocina de todos los días, una lata de la almazara. Para un regalo, o para probar sin complicarte, el Emporio Carli. En ambos casos, es el aceite que hace el pesto, la farinata y la frittata.